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Sinopsis
¿Cuántas veces has dicho "sí" tragando saliva, mientras tu cerebro gritaba "ni de broma"?. Basta de ser rehén de tu propia amabilidad.
La psicóloga y neurocientífica Alba Cardalda te entrega el antídoto definitivo contra la complacencia crónica y la culpa tóxica. Olvida los tecnicismos aburridos, este libro es un manifiesto de supervivencia emocional, fresco y directo, diseñado para desactivar a manipuladores y frenar a los "opinólogos" de turno con la precisión de un cirujano.
Descubrirás por qué poner límites es tan vital como los guardarraíles en una carretera: su función no es aislarte, sino evitar que te estrelles en tus relaciones. Aprenderás a esquivar la peligrosa trampa de la "regla de las tres veces" ,esa que convierte un favor en una obligación eterna, y dominarás estrategias infalibles como la del "disco rayado" para blindar tu agenda.
Recupera tu dignidad y tu tiempo. Mandar a paseo lo que te resta no es agresividad, es el mayor acto de respeto hacia ti mismo. Atrévete a transformar tus vínculos, desde la honestidad y la firmeza, porque ser educado nunca debió significar ser sumiso.
Sinopsis
¿Cuántas veces has dicho "sí" tragando saliva, mientras tu cerebro gritaba "ni de broma"?. Basta de ser rehén de tu propia amabilidad.
La psicóloga y neurocientífica Alba Cardalda te entrega el antídoto definitivo contra la complacencia crónica y la culpa tóxica. Olvida los tecnicismos aburridos, este libro es un manifiesto de supervivencia emocional, fresco y directo, diseñado para desactivar a manipuladores y frenar a los "opinólogos" de turno con la precisión de un cirujano.
Descubrirás por qué poner límites es tan vital como los guardarraíles en una carretera: su función no es aislarte, sino evitar que te estrelles en tus relaciones. Aprenderás a esquivar la peligrosa trampa de la "regla de las tres veces" ,esa que convierte un favor en una obligación eterna, y dominarás estrategias infalibles como la del "disco rayado" para blindar tu agenda.
Recupera tu dignidad y tu tiempo. Mandar a paseo lo que te resta no es agresividad, es el mayor acto de respeto hacia ti mismo. Atrévete a transformar tus vínculos, desde la honestidad y la firmeza, porque ser educado nunca debió significar ser sumiso.