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Sinopsis
¿De verdad nadie lo vio venir? Lo repetimos cada vez que un imperio se derrumba, una guerra regresa a Europa o una crisis lo arrasa todo. Pero las grandes catástrofes casi nunca llegan sin avisar.
En el ensayo histórico Los Centinelas del Colapso, Francisco Gijón te sube a la muralla desde la que unos pocos vigías vieron agrietarse la Unión Soviética cuando la superpotencia aún parecía de granito.
Hélène Carrère d’Encausse, Emmanuel Todd, George Kennan, Samuel Huntington o John J. Mearsheimer leyeron señales débiles: cunas vacías, confianza que se desmorona, nacionalismos dormidos, economías que crujen en silencio.
Mientras Occidente brindaba por su victoria, Rusia se rehacía, China se convertía en la fábrica del mundo, Europa se desindustrializaba y nacía un poder nuevo hecho de datos, plataformas e inteligencia artificial.
No es un libro de profecías: aquellos centinelas acertaron y se equivocaron. Su mérito fue mirar donde nadie miraba.
El futuro no está escrito, pero tampoco nace de la nada. Se está formando bajo tus pies. ¿Sabrás ver las señales a tiempo?
Sinopsis
¿De verdad nadie lo vio venir? Lo repetimos cada vez que un imperio se derrumba, una guerra regresa a Europa o una crisis lo arrasa todo. Pero las grandes catástrofes casi nunca llegan sin avisar.
En el ensayo histórico Los Centinelas del Colapso, Francisco Gijón te sube a la muralla desde la que unos pocos vigías vieron agrietarse la Unión Soviética cuando la superpotencia aún parecía de granito.
Hélène Carrère d’Encausse, Emmanuel Todd, George Kennan, Samuel Huntington o John J. Mearsheimer leyeron señales débiles: cunas vacías, confianza que se desmorona, nacionalismos dormidos, economías que crujen en silencio.
Mientras Occidente brindaba por su victoria, Rusia se rehacía, China se convertía en la fábrica del mundo, Europa se desindustrializaba y nacía un poder nuevo hecho de datos, plataformas e inteligencia artificial.
No es un libro de profecías: aquellos centinelas acertaron y se equivocaron. Su mérito fue mirar donde nadie miraba.
El futuro no está escrito, pero tampoco nace de la nada. Se está formando bajo tus pies. ¿Sabrás ver las señales a tiempo?